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Fotografiar sin tener una cámara de fotos

Hace ya unos días que tenía necesidad de pasar un momento analógico, desconectada del mundo virtual, así que me he aventurado a salir a la calle sin móvil, ni cámara de fotos. Paradógicamente, mientras paseaba, mis ojos no dejaban de hacer instantáneas que nunca subiré a mi instagram. Encuadré escenas que no necesitaban revelado pero que guardé en mi memoria RAM, a riesgo de perderlas en algún reseteo nocturno mientras duermo.

Como herramientas sólo tenía papel y boli. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero mil palabras bien pueden sugerir cientos de imágenes. Aquí el resultado de esta peculiar fotografía de la plaza de Joanic:

Dibujando una no-fotografía

Cada vez que uno de los diez niños patea la pelota se levanta una densa nube del amarillento albero. Yo, sentada en un lateral y enfocando desde el banquillo. Activo el slow-motion y observo cómo el portero detiene el balón con el pecho, retrocede medio metro, recoge la pelota y levanta la cabeza para buscar con la mirada al que bautizo Mini Pelé, el pichichi de la plaza. A la derecha del cuadro, una pareja no tan joven juega al ping-pong sin lograr más de tres pases seguidos. Ella agarra la raqueta con mucha fuerza, tanta que puedo ver sus diminutos músculos enganchados a un hueso que destaca demasiado en su alargado brazo. A los pies de la chica de cristal, un pastor alemán negro es el único elemento inmóvil del cuadro.

Vuelvo a los niños, que imitan a la perfección los movimientos de sus ídolos. Juegan con la energía y la pasión de quien se está disputando un partido importante. Aunque no entiendo de fútbol callejero no me sorprende que un chute de Mini Pelé acabe con el balón en la copa de un árbol. El resto del dream team empieza a increparle al pobre chaval, pero entonces aparece ella. De unos trece años, mulata y muy alta, entra en escena la heroína de este grupo de pseudofutbolistas. Agarra un palo y, con más maña que fuerza, logra desenganchar el balón del árbol.

Click. Aquí está la foto. A la izquierda, el árbol y el balón, que sale disparado dibujando una parábola hacia la derecha de la imagen. En el tercio inferior izquierdo, Mini Pelé se echa las manos a la cabeza, tiene la cara desencajada de la emoción aunque sospecho que la causa no es el balón liberado sino quien lo libera, ella, tan segura en su puntería. Como fondo y con una profundidad de campo de 3.5x, un banco muy largo repleto de ancianos borrosos que atraviesa todo el parque. A la derecha de la imagen la mesa de ping-pong anclada al suelo, la chica de cristal que se contorsiona para coger le pelotita del suelo y su compañero que la observa con una mirada que me atraviesa la lente.

Velocidad de la exposición: 30 minutos al sol de media tarde.

 

Quiero leer más experimentos

Quiero leer más relatos

 

By | 2016-12-23T10:25:40+00:00 julio 20th, 2014|LiteRotura|11 Comments

About the Author:

Beatriz Lizana. Curiosa ad infinitum. Creativa. La escritura y la fotografía como herramientas para entender el mundo. "Puedo prometer y prometo que jamás dejaré de aprender".

11 Comments

  1. Cristina Souza da Rosa febrero 6, 2015 at 10:14 am - Reply

    Me encanto, Beatriz!

  2. Dani octubre 23, 2014 at 6:38 pm - Reply

    Con este artículo me has demostrado que no sólo tienes mucho talento fotográfico, sino también literario. Felicitats. Un abrazo

    Dani

  3. Miryam octubre 16, 2014 at 6:30 pm - Reply

    La verdad que me ha encantado leer estas palabras. Sé qué quizá no me creas, ya que vivimos en una era donde todo está digitalizado. Sin embargo este tipo de “experimentos” son los que acostumbro hacer. En mi blog no hay grandes fotografías ni vídeos, pero no me preocupa porque las tengo todas en mi interior, en mi mente. Me encanta observar paisajes, personas, situaciones etc que realmente me han llenado sin tener que retratarlas y quitarles esa magia. Saludos Bea

  4. Anibal Trejo octubre 14, 2014 at 12:16 pm - Reply

    Muy bonito ejercicio… definitivamente algo que todos deberíamos hacer… aún recuerdo cuando hace tiempo se podía dedicar el primer día en cada destino a caminarlo sin cámara… ahora todo se ha acelerado…

    • Beatriz octubre 14, 2014 at 2:55 pm - Reply

      Gracias Anibal, sobre todo para ti este ejercicio debe ser una paradoja precisamente por ser fotógrafo profesional 😉

  5. Gema Santiago octubre 11, 2014 at 8:30 am - Reply

    Genial!! me parece una idea estupenda.

  6. Luis Fernández del Campo octubre 10, 2014 at 10:14 pm - Reply

    Muy bella fotografía, aunque no has necesitado mil palabras, han bastado las justas y necesarias. 😉

  7. Sandra julio 25, 2014 at 8:08 am - Reply

    ¡Qué bueno! Lo cierto es que todos deberíamos hacerlo de vez en cuando para disfrutar de una forma más “real” de cada momento. Últimamente estoy tratando de dejar el teléfono en casa cuando salgo a pasear por las tardes y he de reconocer que los primeros días me costó, me sentía rara jaja pero poco a poco te reacostumbras a la “vida offline” 🙂

    • Beatriz julio 25, 2014 at 12:35 pm - Reply

      Estoy totalmente de acuerdo. Ayer precisamente asistía a una charla que ofrecía el compañero Jordi Canal en la que se debatía sobre el turismo conectado vrs. desconectado…obviamente aplicable a la vida diaria!

  8. Iciar julio 23, 2014 at 1:38 pm - Reply

    Muy bueno, es verdad con tanta tecnología estamos perdiendo la cabeza….me he imaginado esa escena perfectamente 😉

  9. Diana julio 23, 2014 at 1:13 pm - Reply

    Qué original! A veces la verdad es que es un engorro tener que ponerse a hacer fotos en lugar de dejarse llevar y disfrutar la experiencia, sin más!!!

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