Sophie (Beirut, Líbano) | Barcelona, mayo 2017

Sophie, del Líbano

—Tienes la mirada de mi hermana.

Sophie es de Líbano. “Tienes la mirada de mi hermana” es de lo primero que me dijo cuando nos conocimos. Estábamos en la azotea de unos argentinos y el olor era a ternera y berenjenas asadas mezclado con fernet.

¿En qué trabajas, Sophie?

Aquí en España estoy trabajando en algo que no tiene nada que ver con lo que estudié en mi país. En Beirut estudié informática pero me vine a Barcelona a estudiar un máster en turismo. Ahora gestiono las quejas de una importante empresa de transportes de Cataluña. En temporada alta puedo gestionar unas cuarenta reclamaciones diarias, y créeme que eso puede ser una locura porque, aunque algunas son bastante fáciles de gestionar, otras requieren investigar en profundidad. Hay mucha gente implicada en todo el proceso y se invierte mucha energía en descifrar qué pasó realmente.

Debe ser duro trabajar en un departamento en el que sólo escuchas quejas durante todo el día. 

No me veo haciendo este trabajo a largo plazo, aunque me gusta porque atiendo en varios idiomas y te puedo asegurar que he hablado con tanta gente que puedo detectar de dónde es cada persona que llama no sólo por su acento, sino por cómo plantea la consulta. Y eso es bonito, poder hablar con gente de absolutamente todo el mundo, aunque sea para quejarse. En Líbano no podría trabajar con tantas nacionalidades. Por el contrario, lo que más me molesta es escuchar a aquellos que plantean situaciones a veces surrealistas, sólo porque creen que van a conseguir algo gratis a cambio.

La estupidez humana es universal, pero ponme un ejemplo.

Te aseguro que los días no pasan sin que haya alguna anécdota surrealista, como la de aquella señora que se quejó ¡de la arena de la playa! Al parecer, no tenía la calidad suficiente como para que su hijo construyera un castillo en condiciones. Ya sabemos que la Barceloneta es una playa artificial y que la arena la traen de lejos… pero ¿qué sentido tiene reclamar eso a la empresa que te hace el transfer que te lleva del hotel al aeropuerto?

***

El olor a berenjenas lo hemos sustituido por una cerveza en un bar del Gótico. Un año más tarde…

Sophie, ¿qué ha sido lo más difícil de España?

Quizá el racismo. Cuando estaba recién llegada supongo que estaría más susceptible a cualquier cosa que me sucediese, pero entiende que es difícil ser extranjero y llegar a un lugar distinto a tu casa con la intención de quedarte un tiempo. No sabes cómo comportarte y en determinadas ocasiones tampoco sabes cómo se comportan los demás. Todo es nuevo y todo te sorprende, estás pendiente de las reacciones que la gente tiene ante ti y en muchas ocasiones se producen malentendidos. Aunque no está mal si los detectas, lo malo es que alguna situación te haga daño y te quedes pensando en si aquella persona quiso decir esto o aquello. Ahora ya todo me da todo igual, en el buen sentido de la frase. Ya me manejo mejor con el español y, en definitiva, a todo se acostumbra una.

¿Volverás?

Sí, pero ahora debo regresar a Líbano. Se me acaba la visa pero es que además mi novio (que también es de Líbano y vino conmigo a Barcelona) volvió hace poco y me apetece rodearme otra vez de los míos. Ya sé que yo habré cambiado mucho y será otro choque a soportar, pero eso es otra historia.

¿Qué harías si no tuvieras que trabajar?

Las circunstancias me hicieron estudiar cosas “lógicas” y empresariales pero me arrepiento de no haber hecho algo más artístico. Me hubiera gustado ser pintora o alfarera… no estoy segura de haber tomado la mejor decisión con mi carrera laboral, si pudiera echar atrás me veo haciendo algo para mí misma, relacionado con el arte.

Pero nunca es tarde para hacer lo que quieres.

Ya lo sé. Siempre digo que podré hacerlo en un futuro… actualmente es imposible. Es imposible intentar crear algo cuando estás todo el día trabajando fuera, cuando vuelvo a casa estoy muy cansada. Sólo me queda tiempo para cuestionarme qué hago aquí, por qué no voy allí o curioseo más allá. Necesito experimentar nuevos lugares, conocer nueva gente, probar comida diferente a la mía… Si tuviera tanto dinero que no tuviera que preocuparme por él, me compraría una caravana y me iría a recorrer el mundo. Me gusta tanto viajar que hice el camino de Santiago y, cuando llegué, ¡no quise parar! Necesitaba más, las mejores experiencias de mi vida me han sucedido viajando.

Ahora ya no me queda claro si a quien me parezco es a su hermana, o a ella.

By | 2017-07-26T17:02:38+00:00 junio 27th, 2017|Genios terrenales|0 Comments

About the Author:

Beatriz Lizana. Curiosa ad infinitum. Creativa. La escritura y la fotografía como herramientas para entender el mundo. "Puedo prometer y prometo que jamás dejaré de aprender".

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