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El aeropuerto de Castellón y “El hombre avión”

A media luz | Dali, China

Eran las siete de la mañana cuando arranqué el Opel Astra. Hacía demasiado tiempo que no conducía el coche y a pesar de las últimas lluvias la carrocería estaba recubierta de una buena capa de polvo y excrementos de paloma. El termómetro del salpicadero marcaba dos grados bajo cero pero la pantalla del móvil indicaba que en aquel lugar y a aquella hora la sensación térmica era de menos cuatro. “Sólo” me separaban unos mil kilómetros de mi destino así que mejor sería que encendiera la radio para acelerar las diez horas que duraría el viaje. Con música el tiempo pasa más rápido.
Los altavoces gritaron. Me molestó la melodía de un estribillo, no por rockero sino porque la canción ya estaba empezada. Las buenas canciones cuentan historias y perderte una estrofa es como perderte un capítulo; cambié el dial para acabar escuchando las noticias. Tardé unos minutos en darme cuenta de que las estaba escuchando en catalán, ya llevo casi un año viviendo en Cataluña y puedo decir que me he hecho al idioma. Una voz femenina me alertaba del temporal que estaba azotando por todo el país y me advertía del aumento del tráfico por el periodo vacacional. Yo no tenía prisa en cruzar España. Mis planes de hacerlo en varios días recorriendo pueblitos con encanto no había cuajado, pero tenía la intención de ir haciendo paradas en lugares estratégicos para disfrutar del paisaje y tomar alguna foto.

…..

Así fue como llegué al aeropuerto de Castellón. Tenía curiosidad por observar un aeropuerto peatonal. En mi imaginación, una escena que podría pertenecer a la película Abre los Ojos: me imaginé caminando por su asfalto, sola, dirección a la torre de control, sin nadie a unos cuantos kilómetros a la redonda. Ni personas ni aviones.

La realidad, como siempre, se presenta diferente. Quería observar y fotografiar las vistas del aeropuerto desde las alturas pero desistí cuando me di cuenta que sólo podría hacerlo si paraba el coche en la autovía. No podía ser tan imprudente; me conformé con acceder por el ramal de la CV-13 para tomar unas fotos desde abajo. Llegué a una rotonda con tres salidas… todas cortadas. En el centro, una escultura gigante y estrambótica; cerca de las vallas que impedían el acceso, una garita con un agente de seguridad adormilado en su interior. Detuve el coche, cogí la cámara y me fui a explorar. ¿Cómo podían haber construido un aeropuerto en aquel lugar?

Juan Ripollés

“El hombre avión”, por Juan Ripollés | Aeropuerto de Castellón, España

La escultura gigante de aquella rotonda me impactó demasiado, precisamente porque desconocía su existencia. Ya en casa, un poco de cotilleo online satisfizo mis dudas: el artista Juan Ripollés fue quien realizó “El hombre avión”, que mide más de 24 metros de altura y pesa unas 33 toneladas de peso. En un principio estaba pensada que midiera unos 8 metros, se realizara con un presupuesto de 300.000€ y fuera colocado en otra parte del aeropuerto. Pero el entonces presidente de Castellón, Carlos Fabra, decidió triplicar la grandiosidad de la obra y cambiarle la ubicación. 127.000€ más de lo previsto, y la obra se terminaba con la coronación de un avión sobre la cabeza de aquel muñeco gigante. Un caso más sobre cómo malgastar el dinero público de todos los españoles.

“El hombre avión”, símbolo de la estupidez organizacional | Aeropuerto de Castellón

Esta figura representa fielmente a este aeropuerto fantasma, que actualmente no sirve sino para decorar el paisaje. Así se me ha quedado grabado el aeropuerto de Castellón, como el rey de las chorradas mayestáticas, un símbolo de la crisis financiera, de la estupidez organizacional. Estos no son insultos gratuitos. M. Alvesson fue el primero en hablar sobre la estupidez de las organizaciones y hace poco escuché a  Itamar Rogovsky disertar sobre la inteligencia corporativa. Sí, las organizaciones pueden ser –deberían ser– inteligentes. Una inteligencia factible cuando las personas que trabajan para cualquier tipo de institución, ya sea pública o privada, lo hacen para alcanzar un objetivo común. Porque una empresa puede tener individuos brillantes pero hacer un mal uso de esas inteligencias individuales. Desgraciadamente, la administración se ve bloqueada por su esquizofrenia organizativa, por luchas internas en las que siempre pierden los mismos.

By | 2017-06-27T09:55:17+00:00 diciembre 26th, 2013|Contando conceptos, España|4 Comments

About the Author:

Beatriz Lizana. Curiosa ad infinitum. Creativa. La escritura y la fotografía como herramientas para entender el mundo. "Puedo prometer y prometo que jamás dejaré de aprender".

4 Comments

  1. Patricia Cuní enero 1, 2014 at 11:12 pm - Reply

    Triste realidad la de este país en el que gobiernan los estúpidos y malgastan el dinero de todos. El aeropuerto de Ciudad Real, vació, inactivo, ahora se subhasta por una parte ínfima de lo que costó. Y aquí no pasa nada. Se tiran millones y nadie tiene la santa decencia de dimitir o pedir perdon 🙁

    Muchas gracias por tu relato!

    Un abrazo y feliz año!!!

  2. Bitacoras.com diciembre 29, 2013 at 7:20 pm - Reply

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Eran las siete de la mañana cuando arranqué el Opel Astra. Hacía demasiado tiempo que no conducía el coche y a pesar de las últimas lluvias la carrocería estaba recubierta de una buena capa de polvo y excrementos de paloma. E..…

  3. thewotme diciembre 26, 2013 at 5:58 pm - Reply

    Aissss … para lo que hemos quedado … pensábamos que nos comíamos el mundo … y que cualquier lugar como Castellón o como Ciudad Real por ejemplo íban a ser también lugares turísticos … en fin …

    Un saludo y feliz año.

    • belilo diciembre 26, 2013 at 7:40 pm - Reply

      ¿Que nos comemos el mundo, o el mundo se nos come a nosotros?
      En fin Alfonso, un abrazo y feliz año

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