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Visita a un cementerio

Hoy me he paseado por el cementerio de Greyfriars, en Edimburgo. Y no iba sola, sino al menos con 30 personas más.

cementerio

Cementerio de Greygrais

Cementerio de Greyfriars

¿Alguna vez has hecho una visita guiada con tanta gente? Personalmente no soy muy partidaria de contratar este tipo de servicios, pero me decidí a unirme a este tour por el concepto que ellos ofrecen: primero disfrutas de la ruta y después tú mismo decides cuánto pagas por lo que has visto.

No me quiero desviar del tema, hoy he hecho turismo en un cementerio. No es la primera vez que entro a uno simplemente para contemplar algunas tumbas y mausoleos por el placer de ver una pequeña escultura o diseño arquitectónico original. Pero desde luego nunca pensé que de un cementerio se pudiera aprender tanto.

Greyfriars Bobby

Bobby era el skye terrier de John Gray, que trabajaba como vigilante nocturno. Cuando John murió de tuberculosis, Bobby estuvo cada día al lado de la tumba de su dueño durante los 14 años siguientes de su vida. El día de la muerte del perro, en el 1872,  muchos querían que éste fuese enterrado junto a su dueño. Pero como un cementerio es un lugar sagrado se decidió hacerlo en el pequeño jardín que queda justo enfrente de la Iglesia de Greyfriars, a escasos metros del cementerio. Además, se construyó una estatua a tamaño de real a quince metros de la entrada que originalmente miraba hacia el cementerio pero que ahora lo hace hacia el lado contrario.

Es una bonita historia la de este perrito, que cuando la he querido contrastar he descubierto que algunos piensan que todo es un chisme inventado para aumentar visitantes a la ciudad. De hecho, en las fotos de los miles de visitantes que pasan por ahí anualmente suelen aparecer Bobby, el cementerio al fondo a la izquierda…y el restaurante Greyfriars Bobby’s Bar, probablemente uno de los restaurantes con más publicidad (gratuita) repartida por el mundo.

Lápida de Greyfriars Bobby

La reja

Los escoceses han sido pioneros con su sistema educativo. De hecho, la Escuela de Medicina es una de las más antiguas de Escocia y de las más prestigiosas en el Reino Unido, establecida hace más de 300 años. ¿Y cómo se aprende mejor de esta ciencia? Con cadáveres. Sí. Con cadáveres robados de cementerios, como el de Greyfriars. Los profesores y estudiantes a médicos necesitaban cuerpos con los que investigar y practicar, así que surgió una nueva profesión: los ladrones de cadáveres. Pagaban a muy buen precio cada cuerpo que se les hacía llegar, sin preguntar desde luego por su procedencia. Pero claro, para que eso fuera posible el cuerpo debía estar todavía “fresco”.

Como en un cementerio no todo el mundo tiene dinero para construir un mausoleo que proteja a su familia durante el sueño eterno, el ayuntamiento alquilaba simples rejas que cubrían la zona donde se había enterrado el último cadáver. Y lo hacía durante el tiempo suficiente, hasta que entrara en descomposición y ya no fuera atrayente para los ladrones. Otra gente tampoco tenía el dinero para pagar el largo proceso por el que entraría su difunto en los meses de invierno, cuando el cuerpo podría llegar a congelarse y mantenerse en buenas condiciones durante mucho tiempo. Así que muchos otros hacían guardias junto a la reja. Incluso se llegaron a construir torres de vigilancia para prevenir estos robos.

George Mackenzie, o la energía de tercer grado

El cementerio inicialmente comenzó siendo un monasterio de frailes franciscanos, que aunque vestían de marrón suponemos que la mugre que los cubría los convertía a la vista de los demás en grises (de ahí su nombre: grey = gris, friar = fraile). En el siglo XVII, tras unas revueltas, se convirtió en carcel política. Por aquel entonces el abogado del rey, George Mackenzie, se encargó de encarcelar y torturar a muchas personas.

Pero fue en 1996, supongo que en una fría y lluviosa tarde de invierno y aprovechando que los cementerios aquí están abiertos 24 horas 7 días a la semana, cuando un vagabundo decidió refugiarse en el mausoleo de aquel sangriento abogado. Con tan mala suerte que se resbaló y al caer atravesó el suelo de madera aterrizando en el piso inferior, sobre la tumba. Desde entonces se han sucedido más de 400 casos inexplicables relacionados con el espíritu de Mackenzie. No es casualidad que la primera cátedra de Parapsicología se haya estudiado en Edimburgo.

Greyfriars

Es más, las experiencias extrasensoriales de los que visitan el cementerio se han catalogado en tres niveles: nivel uno cuando puedes oír algo, nivel dos cuando puedes verlo y nivel tres cuando además puedes sentirlo. Y pobre de aquel que lo haya sentido…en el 1997 un grupo de americanos deciden ir al cementerio a hacer una fiesta (cosa normal en Edimburgo, sin ironías) y acaban siendo atacados por algo que no llegan a identificar que les deja moratones y rasguños por el cuerpo. En el 2003 hubo una historia parecida con unos niños, y finalmente el ayuntamiento decidió cerrar con una verja y un candado aquella zona para que no hubiese más gente merodeando por allí.

Una vez más…será verdad o no. La historia es interesante y me ha alimentado el morbo mientras buscaba opiniones en San Google. Yo estuve un par de días antes merodeando por allí sin todavía saber aquella historia y no sentí nada extraño ni malas vibraciones. Si realmente fuera peligroso mi lógica me diría que ya habrían cerrado todo el cementerio y no sólo una sección. Las condiciones de las tumbas y las pequeñas estatuas de esa zona se ven en peores condiciones y por ello entiendo que cerraran sólo esa parte. Si realmente fuera peligroso…¡no habría tours turísticos nocturnos! Que haberlos haylos (por favor que me lo explique quien se atreva a ir de noche a este cementerio para pasar miedo y encima pagar por ello) Y lo más sorprendente de todo…¿existen las verjas/barreras de espíritus? ¿No era que atraviesan hasta las paredes?

Iglesia de Greyfriars

By | 2017-03-28T13:23:06+00:00 diciembre 2nd, 2012|Escocia, Viajes y valijas|15 Comments

About the Author:

Beatriz Lizana. Curiosa ad infinitum. Creativa. La escritura y la fotografía como herramientas para entender el mundo. "Puedo prometer y prometo que jamás dejaré de aprender".

15 Comments

  1. […] de vuelta en Andalucía y con poco más de un mes desde que vine de mi periplo por Escocia vuelvo a tener el mono viajero. Me recreo leyendo a otros blogs viajeros y me fascino leyendo […]

  2. […] de Hare, a éste y a su amigo Burke se les ocurrió una nueva idea de negocio derivada de la  expoliación de tumbas: vender el cuerpo del muerto a la […]

  3. Paldiego febrero 13, 2015 at 11:45 am - Reply

    Pues fui a edimburgo hace unos años y ese es precisamente el que no visite… Estuve en uno en Royal Mile (al final a la izquierda, segun google maps es CANONDALE KIRK) y otro en Calton Hill.

    A mi me gusta visitarlos, no es por morbo ni nada, pero, vistos “friamente” tiene su belleza y son muy tranquilos.

    Os recomiendo uno en Estocolmo “Skogskyrkogården” es un bosque en el que van limpiando cuadrantes, los dejan con arboles y ponen tumbas “salpicadas”.

    En otros paises se toma como algo mas normal, en Oslo entramos en uno en el que habia tumbas de “famosos” y habia gente corriendo, otros sacando al perro, otro leia en un banco… era como un parque, claro que son mas verdes que los de por aqui (como casi todo en esos paises)

    • Beatriz febrero 13, 2015 at 3:27 pm - Reply

      Estoy contigo, en los países latinos a los cementerios se les tiene cierto “respeto”, incluso miedo diría yo. Pero sin duda son lugares que pueden ser muy bonitos. Me apunto el que dices de Estocolmo para cuando vaya por allí.

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  8. Nair Felis Rodriguez diciembre 3, 2012 at 6:04 am - Reply

    Hola Beatriz. Visitar cementerios suele ser también parte del turismo hoy en día. Me parecen lugares interesantes donde aprender. Uno puede descubrir aspectos de ciertos países, culturas o sociedades por la manera en que veneran y entierran a sus muertos, más allá que en los cementerios las historias abundan. De hecho, en Buenos Aires está el Cementerio de la Recoleta, donde habitualmente enterraban a las familias ricas de la ciudad. La arquitectura de los mausoleos, las estatuas y todo un ambiente gótico convirtieron al cementerio en una de las atracciones del barrio de Recoleta.
    Y si resulta cierta la historia del perrito, qué fiel habrá sido el pobrecito!

    Saludos!

  9. Rubén diciembre 3, 2012 at 1:45 am - Reply

    Hola!.. Encantado con el post. Hace unos años vivo en Santiago de Chile, y la visita al Cementerio General es una parada oficial. Más allá de la dictadura y los monumentos a los desaparecidos políticos, encontramos especialmente hermosas esculturas, sofisticados altares, pequeñas y coloridas tumbas de ‘animitas’ (a los que se les atribuye favores); también al ser el país reconocido por sus artistas y poetas existe como una ruta de famosos. Otro detalle curioso son las banderas de los equipos de fútbol mas populares de país por todo el cementerio.

    Desde entonces que he pasado por cementerio de varias ciudades buscando historias y personajes que me acompañen en la visita. El cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires justo al lado de un centro comercial, el de Punta Arenas en el Estrecho de Magallanes que da cuenta de la numerosa colonia croata en la Patagonia chilena. También en mis visitas a España, y en los pueblos de mi país, Venezuela, aunque debo decir que visité un pequeño cementerio en Liubliana que me dejó impactado. Que un cementerio lleno de historia de la II GM y de la Guerra Yugoslava se encuentre entre edificios residenciales, casi como escondido, me pareció muy interesante, y quedé con mucha curiosidad, por eso creo estas visitas son mas entretenidas en tour, como hizo Beatriz en esta oportunidad.

    Que me gusta este blog!

    • belilo diciembre 3, 2012 at 4:54 am - Reply

      ¡Hola Rubén! Te podrías sorprender por la cantidad de cementerios europeos que están justo al lado de edificios residenciales… ¡e incluso debajo! En mi época de estudiante viví en un piso en Granada, ciudad en la que no se puede edificar nada sin descubrir algo nuevo por su pasado morisco. Por esto tengo entendido que es obligatorio que haya un arqueólogo entre los miembros de cada equipo de trabajo de construcción.

      Pues bien, en un momento determinado empezaron a hacer obras en el descampado de al lado de mi bloque para construir uno nuevo. Día tras día me asomaba curiosa por la ventana para ver el desarrollo de la obra y cómo iban desenterrando vasijas y otros utensilios. Imagínate mi sorpresa cuando un día me levanté y descubrí en aquel descampado a dos esqueletos colocados en posición fetal y orientados hacia el mismo sitio. La arqueóloga, que ya conocía muy bien mi cara, me preguntó si me apetecía bajar para que me explicase aquello que estaban desenterrando. ¡Imagínate! ¡Salté de la emoción! Y sí, me estuvo explicando que justo donde estaba mi edificio y otros tantos más había sido en un tiempo un cementerio árabe…

      ¡Ah! Y gracias por seguir el blog, si hay una motivación por escribir desde luego es la de ser leído.

  10. Albertiken Ruiz diciembre 2, 2012 at 11:13 pm - Reply

    Me ha encantado este post, morbo, espíritus, historia… yeah ! Por un momento te has puesto un poco Iker Jiménez. La verdad es que los escoceses tienen fama de ser muy creyentes en el tema de espíritus y ancestros que vuelven. Creo que es en Edímburgo donde hay unas galerías subterraneas en las que se rumorea que hay también muchos “fantasmillas”.

    Un besucho Beuchi! Nos vemos en breve.

    • belilo diciembre 3, 2012 at 4:26 am - Reply

      Supongo que es algo cultural, por las raíces celtas de los escoceses y la actitud de éstos ante la muerte…desde luego han sabido monetizar el tema. Y ojo, que no por ello me parece mal.

      Un besote Albertiken! See you in a while 😉

  11. Belén diciembre 2, 2012 at 4:27 pm - Reply

    Todo lo que cuentas me suena de algo, ¿no será que hicimos el mismo tour? je, je. La verdad que sí tienes razón, si fuera tan peligroso ni dejarían hacer tours nocturnos al cementerio ni bastaría con una verja para una sección del cementerio, pero quizás tampoco lo cierran del todo porque saben que es una gran atracción turística y da dinero. Yo no vi ni oí nada raro cuando estuve allí, pero buena energía no tenía el sitio y la verdad que tenía ganas de irme de allí cuanto antes. En general los cementerios no me gustan y de hecho sólo hice una foto de la entrada. Ya estoy esperando el resto de posts sobre Edimburgo! Me alegro de haberte conocido el otro día y espero que nos volvamos a encontrar por aquí.

    Un abrazo!

    • belilo diciembre 3, 2012 at 4:20 am - Reply

      Gracias Belén. Fue un placer compartir ese ratito contigo, ¡estamos en contacto!

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