Por qué NO viajar

Querido viajaro: cuando vuelvas de tu expedición y retomes tus hábitos tendrás un pequeño bajón. Te darás cuenta que la vida sigue su curso y todo está más o menos igual a cuando te fuiste. En realidad, el que vas a cambiar un mundo eres tú, no tú al mundo. No esperes en convertirte en alguien indispensable y excepcional porque hayas visto u oído algo extraordinario sino simplemente haz que las cosas sucedan sin pedir nada a cambio. Los más grandes de la historia se fueron de ella sin saber hasta dónde habían llegado.

No hace mucho me vi en una situación un poco peculiar: iba haciendo un trayecto en coche con un amigo casado y con hijos que me confesaba que envidiaba a la gente “como nosotros, los bloggers de viaje”. No tardé ni un segundo en ponerme a evangelizar sobre lo bueno y enriquecedor que es viajar, lo fácil y barato que es hoy en día, las muchas parejas con hijos que conozco y que viajan o incluso viven viajando… Mucho hablar para luego bajarme del auto sin saber qué es lo que mi amigo realmente envidiaba de nosotros los bloggers.

“Facepalm”, o mejor traducido como zas! en toda la boca.

Voy a dejar de gritar al mundo de por qué viajar debería ser obligatorio en la vida de cualquiera. Hoy me voy a posicionar con los que no quieren viajar, o no pueden, o no les gusta. Quiero entenderles.

¿Por qué hay gente que no le gusta viajar?

    • No tienen dinero. Esto de ponerme en el lugar de otro a veces es complicado… todavía no he empezado y ya estoy entrando en contradicción conmigo misma. Sí, ya sé que no hace falta tener mucho dinero para viajar. Cada vez más fácil pero no todo el mundo disfruta si tiene que ajustar el presupuesto a la mínima expresión, ni conoce herramientas como Skyscanner para buscar vuelos baratos, ni está dispuesto a utilizar las plataformas colaborativas que permiten abaratar costes como Airbnb o Blablacar.
    • Les gusta su rutina. “El hombre es un animal de costumbres” y tener un horario no tiene porqué ser un martirio. Están cómodos con su trabajo y necesitan el vermut de los sábados y el partido de los jueves.
    • No viajan por amor. A sus hijos, a su pareja, a su familia… hay gente con las raíces muy profundas a la que le cuesta despegarse de los suyos. Son felices cuando están juntos y si se separan, la nostalgia no les deja descubrir otras realidades.
    • Les da miedo. ¡Todo el mundo tiene miedo a algo en la vida! Y por más que intenten en educarnos en lo contrario, tener miedo es normal e incluso sano si no hablamos de una obsesión. Ni Coelho ni ningún gurú de la psicología metafísica evitarán que seamos humanos y sintamos congoja. Hay gente que no quiere luchar contra eso que le asusta, y está en su derecho. No dejará de ser mejor persona por ello.

Representación de Federico García Lorca en Granada

Esto es una representación de Federico García Lorca

    • Hay gente que no viaja y sin embargo se siente libre. Hay una frase que parece que se estudia en la asignatura de 1º de viajes: “Viajando me siento libre”. La libertad, quizá, está en poder tomar decisiones en tu vida como tú mismo estimes oportuno. Te puede pillar andando o en casa, y ojo, que la libertad de no saber dónde ir o dormir cada día puede ser abrumadora.
    • Aprender a vivir con menos. Se habla mucho últimamente del minimalismo, y oye, está muy bien esto de no ser materialista y vivir con muy poquito. ¿Seguro que esto no lo puedes hacer desde ya en tu casa, sin tener que moverte a ningún país? A lo mejor un par de mudanzas en tu misma ciudad es suficiente para entender el concepto 😉
    • Encontrar la inspiración. Cuando viajamos sucede algo en nuestro cerebro que nos permite sorprendernos por absolutamente todo lo nuevo que estamos viendo y viviendo en ese momento pero que, en el momento que nuestro inconsciente lo detecta como una parte rutinaria o monótona, la capacidad de sorpresa se apaga. Esa sensación se puede convertir en adictiva y por eso a veces sucede que no hemos vuelto de un viaje cuando ya estamos soñando con otro. En general, la capacidad de sorpresa es inversamente proporcional al número de años que tengas. Por suerte, yo a esta señorita me la encuentro muy a menudo en mi día a día, quizá porque soy bastante observadora o quizá porque me niego a enterrar a la niña que tengo dentro.

Por mi parte, seguiré viajando y seguiré creando. Y experimentando. Porque la motivación debe surgir de dentro, aunque eso ya es otra historia a contar en otra ocasión.

By | 2017-07-26T16:59:53+00:00 septiembre 23rd, 2016|Contando conceptos, Destacados|10 Comments

About the Author:

Beatriz Lizana. Curiosa ad infinitum. Creativa. La escritura y la fotografía como herramientas para entender el mundo. "Puedo prometer y prometo que jamás dejaré de aprender".

10 Comments

  1. un hikikomori en potencia julio 1, 2017 at 6:25 am - Reply

    No me gusta viajar. Y si quieren llamarme “raro” que llamen. Me dan nauseas solo de pensarlo: Hacer la maleta por aquí, hacer reservas por allá, coger aviones por otro lado, taxis, que si puestos fronterizos, que si no te entiendes con el otro,… ¿Que aliciente tiene pasar por esa tortura? No me gustan los cambios, me gusta que cada día sea igual que el anterior y el siguiente.

    Es lo que tiene tener una actividad económica sin licencias ni pagar impuestos.

    Los típicos argumentos:

    Estás rodeado de gente, ¿De verdad necesitas irte a otro continente para conocer gente? Apuesto a que no conoces a los vecinos de tu comunidad de propietarios más que de vista.

    Como si dijeras que eres médico por haber estado tres días en la facultad de medicina. ¿Crees que por haber estado tres días visitando un lugar ya conoces otras culturas?

  2. Marta diciembre 7, 2016 at 11:31 am - Reply

    ¡Muy interesante tanto el artículo como los comentarios!
    A mi me encanta viajar, pero han sucedido dos cosas, he llegado al hartazgo con tanto blog recomendándome hacer o dehacer, mirar o desmirar, cuando a mi realmente me gusta descubrir, más que nada porque mis ojos (como los de cualquiera) ven las cosas de diferente modo. Cada vez más parece que estos blogs es como decía uno de los comentarios, un tick que hacer en otro lugar del mundo. Me dan mucha pereza leerlos si soy sincera.
    Por otra parte, tras un periodo difícil en mi vida, durante el cual, entre otras cosas, dejé de viajar, comprendí que no se trata de ir yo a cualquier sitio o lugar, se trataba de que en el lugar que yo estuviera (con esos mis ojos que me lo retransmiten todo) supiese ver algo que me enseñara y que me hiciera disfrutar, y eso lo conseguí de diferentes formas: descubriéndome a mi, compartiendo mi tiempo con familia y amigos, buscando cosas nuevas que hacer (tan baratas o tan cercanas como pudiera pensar) etc…
    Por último, muchas veces pienso, si encontrara un lugar especial ¿lo compartiría? me imagino que a alguien lo contaría, pero desde luego no lo publicaría a voces porque está demostrado que no todos van con respeto, y con un poco de lógica y no me gustaría que lo que yo considere un paraíso se transforme en un kiosko de venta ambulante.

  3. Carlos octubre 16, 2016 at 9:37 am - Reply

    Hay cierto tipo de viajes que yo intento evitar. Puedes añadir a tu lista que el turismo masificado es insostenible. Hay muchos ejemplos de como el turismo sube los precios para los habitantes, hace muy dificil la vida cotidiana en época alta, temporalidad y precariedad en el trabajo y leyes para controlar los abusos de los de fuera que acaban afectando a los de dentro. A parte del problema medioambiental y la falta de recursos que hay que mover para “contentar” a los siempre insatisfechos turistas. Estas son mis razones para no viajar como hace todo el mundo. A mi me encanta viajar pero pensando en los demás un poquito.

  4. Fernando Buriel octubre 16, 2016 at 7:42 am - Reply

    Me siento identificado en esta entrada: no me gusta viajar. Tiene demasiados inconvenientes para las ventajas que ofrece. Puedo conocer cosas nuevas, gente nueva, salir de mi zona de confort, hacer cosas nuevas…. todo sin coger un medio de transporte.
    Entiendo vuestra creencia (incentivada por esos anuncios en busca de vuestro dinero) que expandir vuestra mente solo se puede hacer expandiendo vuestras fronteras. ¡Relación sencilla, para cazar incautos!
    No, viajar no hace a toda la gente más interesante, ni divertida, ni nada por el estilo. Tan solo es una afición más que gusta a unos cuantos y puesta de moda. Algo así como el “running”, algo pasajero aprovechado por empresas y paises para captar dinero.

    • Beatriz diciembre 5, 2016 at 7:09 pm - Reply

      Gracias Fernando por tu aportación. En definitiva, pienso que viajar abre la mente pero no es la única manera para conseguirlo.

  5. Bitacoras.com octubre 16, 2016 at 4:31 am - Reply

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: No hace mucho me vi en una situación un poco peculiar: iba haciendo un trayecto en coche con un amigo casado y con hijos que me confesaba que envidiaba a la gente “como nosotros, los bloggers de viaje”. No tardé ni un segundo..…

  6. Diabarama septiembre 30, 2016 at 5:22 pm - Reply

    Conozco a una persona a la que no le gusta viajar. No le gusta salir de sus costumbres, no le gusta el mero hecho de tener que pasar por el transporte de un lado a otro y no le interesa conocer otras cosas.Está bien como está y no tiene necesidad de salir de su zona de comfort. Una vez me dijo que probablemente ella no era tan abierta de mente o incluso tan inteligente como la gente que viajaba, pero le suponía un trance irse a otro sitio.Yo me quedé pensando… cada vez conozco más gente que viaja mucho y sigue siendo tan cerrada y alcornoque como la que más. Probablemente esto de que ahora viajar esté al alcance de todos haya dejado de suponer ese esfuerzo por querer conocer de antaño y se esté empezando a convertir en un listado en el que hacer tick.

    • Beatriz septiembre 30, 2016 at 11:42 pm - Reply

      Al igual que le respondía a Alejandro en su comentario, viajar no te hace más o menos inteligente. Y por supuesto, hay que disfrutar haciéndolo, ¿de qué sirve, si no? A lo mejor esa persona es feliz haciendo cualquier otra cosa en su vida, que hobbies hay millones (y muchos de ellos, bastantes más baratos que el viaje 😉 )

  7. Ahora toca viajar septiembre 30, 2016 at 12:43 pm - Reply

    Me he reído montones con el gif… Has tocado varios puntos…. Experiencia personal: cuando vuelves de un largo viaje sigues siendo tan importante o tan poco importante en el mundo como antes.
    Y me ha gustado lo de que hay gente que no viaja y se siente libre igual. Pues claro! hace poco escribía que a veces viajar tiene más que ver con la insatisfacción que otra cosa… Me reviente esa imagen de videoclip de la MTV que se da del viaje. Todo bien lindo. Mira que bonito es el mundo. Lo bien que lo paso. Cuánta gente interesante. Qué feliz soy. Qué libre. Cómo molo… Bla, bla, bla… Venden humo. El viaje es mucho más que todo eso. Por supuesto, el viaje da libertad. La misma que da ser feliz en cualquier lugar. Muy intructivo al respecto: El viajero del siglo de Andrés Neuman.

    Por cierto cuando vuelves te das cuenta que a nadie le interesa realmente tu historia.

    PD: sigo riéndome con ese gif y te imagino en ese coche, jajaja…

    • Beatriz septiembre 30, 2016 at 11:40 pm - Reply

      ¡Gracias Alejandro por la recomendación de Neuman! Me decidí a hacer este post, además de por la anécdota del coche (¡puf!), porque últimamente todo lo que veo en internet gira en torno a los viajeros pseudofelices que tratan a los que no viajan como pobrecitos/desgraciados… Al final creo que todo se resume a una elección de vida, ni es más tonto el que no viaja ni más listo el que lo hace. Evidentemente, con muchos grises de por medio que podríamos discutir durante horas…

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